Hace dos años, allá por un 29 de Septiembre, Damián, Pepe y yo salimos hacia Marruecos, con la intención de recorrer una parte de las estribaciones del atlas meridional con nuestras bicicletas:
La ida.
Pepe y yo salimos de Salamanca bien temprano, cargamos todo lo necesario y marchamos hacia Béjar a por Dami que nos esperaba allí con la “Tótem” lista para iniciar nuestro pequeño periplo. Tras cargarlo todo en la “Tótem” y coger unas garrafas de agua partimos hacia Algeciras para tomar el ferry a Ceuta. Por el camino paramos en “El Ronquillo”, un pueblo de Sevilla donde comemos y tomamos un café, y ya por la tarde llegamos a Algeciras con el tiempo justo para coger el último ferry que cruza el estrecho esa tarde.
Embarcamos y pasada una hora y media llegamos a Ceuta donde nos sellan nuestros pasaportes y pasamos a Marruecos.
Tras cenar una hamburguesa seguimos camino de Errachidia (donde nos espera la tía de Dami) y decidimos parar a dormir pasado Chefchaouen.
Al despertarnos la mañana siguiente continuamos hacia nuestro destino, según pasan las horas vamos parando a tomar el té, a comer y tirar unas fotos; es ya por la tarde cuando llegaremos a Errachidia donde tras dos horas de larga búsqueda damos con la casa de la tía de Damián la cual nos recibe junto a sus compañeras con los brazos abiertos. Cenamos con ellas mientras conversamos en francés y español; después muy gentilmente nos dejan dormir en su salón.






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